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Osvaldo Vilas, Chef en Vilas Banquetería y chef de Santa Ema: “Para mí, la felicidad está en saber que mi familia y mis amigos están bien y están sanos”

Una de las cosas que más disfruta en la vida, aparte de viajar, es tomarse un vino y degustar una tabla de buenos quesos mientras mira un atardecer. Los momentos felices del chef Osvaldo Vilas lucen así, pero los considera solo como eso: momentos. Cree que lo demás, la verdadera felicidad y el disfrute de la vida está en saber que sus cercanos están bien.

Una de las cosas que más disfruto en la vida, aparte de viajar, es tomarme un vino y comerme una tabla de quesos mientras me siento a mirar un atardecer.  Mis formas de disfrute siempre han estado ligadas a la gastronomía, por eso la estudié formalmente como carrera, y ha sido de las mejores decisiones que he tomado porque me ha permitido recorrer un camino laboral independiente, por mi cuenta, con mi propia empresa, haciendo lo que más me gusta: diseñar experiencias desde la cocina.

“Hace siete años decidí aventurarme en el rubro de los matrimonios y ofrecer experiencias innovadoras con mi banquetería. (…) No es un trabajo monótono y tengo hartas cosas que son un plus para no aburrirme”.

Hace siete años decidí aventurarme en el rubro de los matrimonios y ofrecer experiencias innovadoras con mi banquetería, primero en cocina y ahora también un poco con decoración. No es un trabajo monótono, siempre voy cambiando de escenario, tengo centros de eventos distintos y hartas cosas que son un plus para no aburrirme. Además, siempre trato de que los novios elijan sus ingredientes o alimentos favoritos para poder crear algo que sea de su agrado y que al mismo tiempo sea un desafío para mí. En paralelo, soy chef de la Viña Santa Ema y por ese lado también estoy cumpliendo un sueño.

Me ha ido muy bien, no me quejo, pero es un rubro muy duro en algunos aspectos y que muchas veces me ha hecho reflexionar precisamente sobre el ocio y el disfrute, porque la mayor parte de mi trabajo ocurre de noche o durante los fines de semana, justo cuando la gente tiene tiempo libre para compartir entre amigos y familia. Y eso al principio me costó. De a poco me fui quedando solo con mis verdaderos y más íntimos amigos, aquellos que respetan esta decisión que tomé. Yo no tengo hijos, pero muchos de ellos sí tienen y aun así me entienden y de momento saben que mi trabajo es mi único hijo, al que dedico la mayor parte de mi tiempo.

“La mayor parte de mi trabajo ocurre de noche o durante los fines de semana, justo cuando la gente tiene tiempo libre para compartir entre amigos y familia. Y eso al principio me costó”.

Quizás por eso he aprendido a sentirme cómodo con mi soledad. Ese vino al atardecer lo puedo tomar solo o acompañado, sin ningún problema. Cuando lo hago solo es casi como una meditación y lo disfruto mucho. Manejar solo es otra cosa que también disfruto: me encanta ir por la carretera y escuchar música a todo chancho y cantar. Es una de mis formas de liberar estrés. La otra es el deporte. 

“¿Tomar vino y comer queso y dedicarme plenamente a mi trabajo me hace feliz? Sí, pero eso es solo una instancia”.

Mucha gente asocia el concepto de felicidad a estar bien. Pero en realidad yo siento que uno es feliz cuando su círculo cercano está bien. Ahí está la felicidad para mí, en saber que mi familia y mis amigos están bien y están sanos, en saber que a mi abuela le fue bien en su control con el doctor. Creo que la salud es clave para alcanzar la felicidad. El resto se puede construir. ¿Tomar vino y comer queso y dedicarme plenamente a mi trabajo me hace feliz? Sí, pero eso es solo una instancia. ¿Quiero ir a la playa y ser feliz mirando el mar? Sí, pero eso es solo un momento.

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