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Juan Hernández, emprendedor, creador y director de Blah Blah! Chile: “El verdadero valor de la vida lo encuentro en hacer que las personas con alguna discapacidad puedan acceder a las cosas que disfrutamos quienes tenemos todos los sentidos intactos”

DIALOG es una startup con base en la ciudad de Concepción, que se centra en crear soluciones para mejorar la vida de las personas con discapacidades, incorporando Inteligencia Artificial de aprendizaje automático. Bajo ese emprendimiento nació Blah Blah!, una app que con ayuda de la cámara de un celular, transforma en voz digital la lectura de los labios. Juan Hernández, uno de sus creadores, reflexiona sobre sus motivaciones para dedicarse a un proyecto como ese, las que están muy relacionadas a la visión que tiene sobre la vida y la fe.

Por Ailyn Hidalgo

Creer en Dios y tener mucha fe está entre los principios que encabezan mi vida personal como cristiano y también mi perfil profesional. Desde la Inteligencia Artificial me inspiré para emprender, crear y dirigir Blah Blah! Chile, un proyecto que busca mejorar la vida de las personas sordas y fomentar su inclusión en el contexto social y laboral.

Creo que esta discapacidad es invisible en la mayoría de las personas que la tienen, y por eso, junto a un equipo multidisciplinario desarrollamos un software basado en la arquitectura algorítmica, LipNet, que permite que la cámara del celular capture la articulación labial y la transforme en una voz digital que facilita la comunicación en la vida cotidiana. Así, muchas personas no tienen que depender solamente del tradicional lenguaje de señas.

El verdadero valor de la vida lo encuentro en eso: en cómo podemos hacer que todas las personas con alguna discapacidad puedan acceder a las cosas que disfrutamos quienes sí tenemos todos los sentidos intactos. Lo relaciono con el sonido de la naturaleza y con los paisajes que puedo observar en un trekking, una actividad que practico como aficionado desde hace diez años, y lo combino con mi proyecto. Cuando uno sale de la ciudad, de la rapidez, y se conecta a la naturaleza ,sin teléfono y sin el ruido diario, allí es cuando el valor de la vida cobra mucho sentido.

Sin embargo, el goce también lo consigo conectado a la realidad, donde cada quien tiene una perspectiva distinta y salir de vacaciones no siempre significa lo más gratificante. Para mí, gozar la vida es estar con los seres queridos, hacer lo que a uno le gusta, y no algo por obligación. Mi trabajo me ha dado esas satisfacciones, porque no estoy solo en el área de innovación; estudié Diseño Industrial y también puedo aportar desde ahí.

Para los momentos donde me invade el estrés, tomo mi guitarra, toco un poco de música y encuentro el equilibrio para continuar y avanzar en mis proyectos. Pero no soy muy dado a disfrutar yendo a conciertos. Me gusta estar tranquilo escuchando música, para inspirarme, para relajarme. Siempre debemos tener algo que nos desconecte al menos cinco minutos para poder seguir adelante, y la música es lo mío.

A mis 31 años agradezco los logros obtenidos, como exponer mi proyecto entre los mejores de Latinoamérica y de Europa, y compartir en eventos con políticos, embajadores y gente muy importante que se acerca y halaga el trabajo realizado en equipo. Eso me da una satisfacción tremenda, cuando se trata de una idea que está bastante avanzada, pero a la que le falta la última etapa de inversores para que pueda salir a la luz. Por eso sé que el éxito no llega solo, y que seguiremos trabajando para encontrar el partner ideal.

Y si hay algo que he aprendido en este camino, es que con el tiempo te vas a caer muchas veces, que no siempre va a ser fácil y no tiene por qué serlo, pero que los resultados se pueden conseguir y se logran cuando uno pone todo de su parte. En ese sentido, debo decir que mi familia y mi entorno han influido totalmente en lo que soy hoy. Mis padres, con mucho esfuerzo y trabajo me enseñaron a compartir todo lo que tengo desde que era pequeño. Soy una persona cristiana y dentro de la iglesia todos tratamos de aportar y poner a disposición de la comunidad nuestros conocimientos. Esa vocación de servicio es lo que marca mi futuro y creo que todos los ámbitos de mi vida.   

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