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Constanza Cea, directora ejecutiva de Imagen de Chile: “Me gusta ser puente y por eso disfruto tanto mi trabajo”

Desde momentos simples como la puesta del sol en un largo día de verano, hasta los valiosos recuerdos que se pueden crear durante una comida en familia, o los logros laborales que atesora desde las ganas de construir un mejor país. Esas son las cosas cotidianas que más valora Constanza Cea, y a las que ha dado más prioridad recientemente, en medio de una pandemia que casi le arrebata a su papá, uno de los pilares de su vida.

Por Airam Fernández

Recientemente, mi papá me dio una lección de vida muy valiosa. Al principio de la pandemia se contagió de Covid-19 y, apenas lo supe, quise estar con él y cuidarlo. En mi casa, mi familia se preocupó, pero sentí que no tenía otra opción. El virus era tan nuevo, no sabíamos bien cómo se propagaba, todo era tan incierto y oscuro, y además no estábamos ni cerca de tener las vacunas… Decidí armar una maleta e irme a vivir con él todo el tiempo que fuese necesario. Por supuesto, me contagié yo también, pero mi papá se complicó. Lo ingresamos al hospital, lo entubaron, algunas veces pude entrar a verlo, me lo permitieron los doctores porque por un momento creímos que lo íbamos a perder. Fue durísimo y estuvo mal varios meses, pero se salvó. La recuperación fue muy larga.

Ver a mi papá salir del hospital después de superar esa enfermedad fue muy, muy, muy emocionante. Lo digo y me vuelvo a emocionar, me da una alegría máxima. Creo que fue su manera de mostrarnos que todavía tiene muchas ganas de vivir, y eso es muy bonito.

“Ese episodio de la pandemia me enseñó a valorar todavía más la vida, los afectos, la familia, el contacto humano, lo cotidiano”.

Ese episodio de la pandemia me enseñó a valorar todavía más la vida, los afectos, la familia, el contacto humano, lo cotidiano. Si antes disfrutaba juntarme con mi gente, hoy ese sentimiento se multiplica, es mucho más grande y fuerte. Y valoro mucho desde lo más cotidiano, como poder regar las plantas, ver cómo se van abriendo de a poco las flores en la primavera, los días eternos del verano, salir a pasear al perro en bicicleta; hasta los momentos que implican preparar un desayuno de fin de semana en familia, salir a tomarnos algo en el bar del barrio, la posibilidad de moverse dentro y fuera de Chile, la libertad.

También valoro mucho más el barrio donde trabajo, que es donde están las oficinas de Imagen de Chile. Ha sido tremendamente emocionante ver el resurgir de Lastarria, donde algunos locales estuvieron hasta dos años cerrados. Les tocó muy duro enfrentar, primero, el estallido social y, después, la pandemia. Me siento una privilegiada de poder ver cómo se vuelven a parar, cómo resurgen gracias a las ayudas estatales, a la voluntad de sus dueños, de los vecinos y también gracias al avance de la vacunación, un factor clave en la reactivación económica. Hay historias preciosas en todo esto y que dibujan una resiliencia tremenda.

“Valoro mucho desde lo más cotidiano, como poder regar las plantas, ver cómo se van abriendo de a poco las flores en la primavera, los días eternos del verano, salir a pasear al perro en bicicleta”.

“Después de tantos aprendizajes y de momentos tan difíciles que vivimos como sociedad y como humanidad, creo que ‘pasarlo chancho’ es la filosofía con la que tenemos que afrontar la vida de ahora en adelante”.

A mí me mueve mucho lo público. Me gusta ser puente y por eso disfruto tanto mi trabajo en Imagen de Chile, porque me da la posibilidad de conectar, de generar vínculos, de aportar para poder construir un mejor país, uno en el que estemos contentos y del que nos sintamos orgullosos.
Hace poco publicamos una nueva versión del estudio Orgullo Chileno, que de alguna manera da cuenta de ciertas cosas que nos hacen felices como nación: nos enorgullecen nuestras bellezas naturales, los productos de exportación, la exitosa campaña de vacunación, los avances en energías renovables y el hecho de estar construyendo observatorios que nos permitirán tener el 80% de la capacidad de observación astronómica del mundo.

El trabajo de nuestros profesionales de la salud durante estos dos años tan complicados también nos produce sentimientos de orgullo. La solidaridad se consolida como el rasgo que mejor nos podría definir, según la percepción de las personas que respondieron la encuesta. Y entre muchas otras cosas, los chilenos nos caracterizamos por algunas expresiones únicas: “Pasarlo chancho” es una de tantas que salió a relucir en ese estudio. Y yo me quedo con esa, porque después de tantos aprendizajes y de momentos tan difíciles que vivimos como sociedad y como humanidad, creo que es la filosofía con la que tenemos que afrontar la vida de ahora en adelante.

 

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